Fue el verano del 1971. Todavía me zumbaron los oídos por el ruido del último concierto del Rolling Stones al Palalido de Milán. Diez minutos buenos para recomenzar a sentir algo, me acuerdo Mick Jagger que blandiendo un cinturón a mo' de látigo golpea el escenario cantando Midnight rambler: Brian no nos fue ya más, voló antes en cielo algún tiempo.
Yo me preparé a partir por el servicio para militar
el mes de septiembre y así con Renata y Vanna decidimos partir por un viaje
alrededor de Europa. Objetiva Amsterdam a encontrar Arrigo. Settantamila liras
a cabeza quince días de viaje en autostop, cuando el autostop todavía fue un
deporte que unió a los jóvenes de todas las naciones.
Preparamos los equipajes: una mochila táctica a
cabeza, una cantimplora llena de tokay y alguna lata de carne Exeter y del buen
queso madurado de montaña.
Se parte de Venecia donde Renata y Vanna habitan.
Renata es mi chica y de Campiello mosca la mañana pronto vamos andando hacia
Plaza Roma: allí encontramos Vanna y cogemos el autobús por Mestre, nos
llevamos sobre el Terraglio y de allí empieza la aventura.
Se empieza con un viejecito que nos quiere llevar a
todos costes en Val de No. Al fin logramos hacer dejar sobre la calle y
llegamos en la primera tarde a Innsbruck
Aquí encontramos a uno extraño tipo gorra de
montañés y pantalones a la zuava que nosotros punta y nos pregunta dónde somos
dirigidos. Toma nota de los nombres, sólo le damos el primer nombre y él
escribe Giorgio Renata y Vanna. A nosotros se suma a una chica del sur le
dirigida a Stoccarda. Él dice que tiene que ir hasta a Hamburgo a tomar
de los esquiadores y de esperarlo allí dónde somos que va tomar el pulmino. Esperamos Una hora pasa,
luego dos entiende que nos ha tomado el pelo, lo mandamos a aquel país y
retomamos el camino hasta la periferia de Innsbruck.
Están por la tarde ya las seis, empieza a hacer
oscuro es mejor ir a buscar que dormir, más bien no todavía esperamos un po' un
paso: si no llega volvemos en la ciudad.
Se para un coupée deportivo, una mancha americano
matriculado Nederland. Yo soy mucho emozionato,il conductor habla francés. ¡Ou allez vous Amsterdam Moi aussi! Subimos delante de carrera Usted Vanna, yo y Renata
detrás.
¡El Dios de los
autostopistas nos tomó bajo su protección!
Llegamos al confín con Alemania y nos introducimos
velozmente sobre la autopista alemana; la velocidad de crucero está a él hora
sobre los doscientos. El señor a la guía se llama Gerald Van Lennep y está
probando el coche, un prototipo General Motors por la revista el automóvil.
Renuncia a los grandes hoteles y nos ofrece cena y hotel poniendo todo en
cuenta a la revista. A Mónaco nos paramos a dormir. Mientras hablamos con el
propietario del hotel a un soldado entra americano negro altos dos metros,
armado de todo apunto que nos hace notar que la máquina está en prohibido
estacionar. Yo y Renata dormimos junto Vanna y el amigo holandés en
habitaciones individuales. No busca ningún aproche, un verdadero señor. La
mañana por desayuno pregunto una capucha con el bollo: me llega una naranjada
con un emparedado. Todo ok. Durante el viaje se habla, se ríe, se canta: Renata
y Vanna tienen un repertorio increíble de canciones venecianas antiguas
guapísimas. Gerald es un piloto de rallies es famoso en Holanda, pero no nos lo
sabemos somos un po' preocupado por la alta velocidad pero luego nos relajamos:
conduce el coche como si fuera un avión pero siempre logra planear en el punto
justo. La mañana y durante todo el día soy golpeado por la inmensa extensión de
camión, carros, tanques y aviones militares americanos que costean la autopista
de ambas los lados y que proceden a lo largo de la calle desplazándose
torpemente. La impresión es militarmente aquel de un país ocupado que vivas
bajo tutela. La calle corre veloz y llegamos al confín con Holanda. Hay una larga fila de hippies con las mochilas a los pies que esperan los
controles particularmente severos de los guardias. Nosotros damos sin tampoco
esperar un instante: Gerald conocen lo saludan sonriendo y nos hacen pasar.. Y'
tarde cuando llegamos a Rotterdam y llueve a cántaros. Gerald nos dice de
esperar y va en busca de su novia. No la encuentra y así nos lleva hasta a
Amsterdam. Cambia máquina: deja en una cochera el GM y toma un gran BMW coupée,
la suya. Yo me percato que sobre el asiento de guía hay un gran clavo
enmohecido lo cojo y se lo entrego. Él para y lo repone bajo lo posterior
sonriendo: es su amuleto.
Necesita de ello: en el último rally su co-piloto se
enfermó y así después de dos días y dos noches de guía sin cambio piloto una
viejecita ha visto atravesar la calle y se ha estrellado con máquina copiloto
enfermo y todo. ¡Pero el clavo l' ha salvado!
Parte y aquí empieza a uno de los momentos más belli
de mi vida. Estoy con mi chica a que quiero un mundo de y con la amiga Vanna al
que incluso bajo otra forma quiero. ¡Estoy a punto de llegar a Amsterdam ciudad
anhelada y estoy en el coche con un famoso piloto! La música es estupenda las
cajas mandan corrientes de aire mientras a velocidad loca corremos hacia la
Venecia del Norte bajo una lluvia espesa. Cada curva es una obra maestra. Antes
da un golpe seco y la máquina parte en resbalada luego controsterzo escopeta,
escalera las marchas hasta la segunda y luego le acelera a todo gas.danzando
sobre el agua. La máquina contesta dócil a sus mandos y a parte decidido verso
dónde él la quiere llevar. Hemos llegado, nos acompaña a un hostal y luego la
tarde viene allí a tomar y nos lleva a cena al restaurante chino: nos deja su
número de teléfono si algo nos sirviera: ¡ésta fue la Europa de los años
setenta!
La mañana después de
vamos en busca del hostal que Herengracht nos ha aconsejado 88. Dos dormitorios uno por los
machos y uno para las hembras. A la llana tierra un bar con discoteca que
funciona toda la noche. Aquí La cerveza está mejor y el vino cuesta como el
güisqui de nosotros.
Damos una vuelta por la ciudad, llegados al Vondel
Park algunos chicos nos preguntan si queremos hashish y Renata que entiende mal
contesta no mercancías francais. Nos miran incrédulos y van.
Aquí las drogas blandas están libremente en comercio, pero se pueden fumar sólo
dentro de las mismas casas y de algunos locales públicos.
En la ciudad se respira
aire de libertad, muchos chicos han vestido de todos los todo colores y tienen
por todas partes pendientes y anillos un po.' Las ventanas de las casas son
como pequeños altares, todo está muy limpio y limpio Los periódicos están a la
venta sobre trípodes sin control donde uno ellos toma y sueldo sin que nadie lo
controla. Hay en todo caso mucha policía y las máquinas de la benemérita pasan
más veces durante el día delante de nosotros.
En el hostal está lleno
de chicos y chicas americanas que no salen nunca y charlan allá luego sin parar
un momento you know de acá you know de vuelven a América y cuentan por ahí sus
míticos viajes por el mundo
Y' tarde, vamos sin meta
en el centro, algunos chicos se acercan que oído que somos italianos empiezan a
imprecar acá cerdo y cerdo allá.
En efecto las
imprecaciones italianas son las preferidas de los chicos de aquí ¡tal vez
porque!
Luego descubrimos que
fue una broma, son simpáticos nos acompañan hacia el hostal. Nosotros todavía
tenemos encima todos el dinero y somos un po' desconfiado. Nos ofrecen que
fumar, nosotros agradecemos pero decimos que no va allí, que tenemos de mejor
Quieren saber cosa: ¡tengamos la cantimplora con el Tokaj que es de veras
bueno!
Proponen entonces de hacer un cambio decimos así
cultural. Reponemos, se hace tarde estamos delante de la entrada del hostal, yo
Renata tenemos sueño, Vanna todavía queda un po' a hablar con los holandeses
que ya se han convertido en amigos
Ya, amigos, pasan media hora y mientras estoy a
punto de tomar sueño llega de carrera Renata en mi dormitorio y me dice que
Vanna ha desaparecido.
Renata ha esperado que ella llegara por un po',
luego no viéndola llegar ha bajado a controlar que allí fosos todavía y no hubo
más. Nadie ni ella ni los holandeses. ¿Posible que Vanna haya ido
fuera por la noche solo con desconocidos sin saber la lengua ni conocer el
sitio? No.
Entonces l' ha secuestrado, l' ha llevado fuera con
la fuerza Y si en cambio si n'
¿ha ido
bonito bonito irresponsable como es? ¡Está deficiente pero cuando vuelve gliw
digo cuatro de ello!
Moraleja me levanto y voy por ahí por la noche por
Amsterdam a buscar el Vanna sin alejarme demasiado del hostal, lleno de sueño y
de miedo esperando que no suceda algo feo.
Están por la noche ya las dos cuando, al final de
una enésima vuelta a vacío a la vuelta veo Renata que me espera a la entrada
del hostal y me dice que el Vanna ha vuelto, que las han preguntado de ir a su
casa a pasarlas la noche y ha contestado no y entonces uno, el más alto y
grande, ha dicho Ay sí y entonces hago como hacen los italianos, l' ha cargado
en hombro y calle riendo por las calles de la ciudad. Vanna un po' rió un po'
discutió pero luego ha entendido que fue mejor estar al juego puesto que no
parecieron malos. ¡L' ha llevado a ver por la noche su ciudad, por ahí sobre
los tranvías y luego a casa a conocer su mundo, sus chicas y su humo!
¡Luego l' ha acompañado atrás sano y salva, pero que
miedo!
Así la nuestra es empezada se arriesga a Amsterdam.
Encontramos Arrigo que es azuzado, inebriado
posibilidad de vivir
intensamente que da una ciudad joven y rock como es
la Amsterdam de aquellos años. Arrigo es gay y una tarde nos lleva en un local
para homosexuales. Nos hacen una tarjeta y entramos en el club. Y'
una especie de discoteca con bar y poltrón iluminados por bonitas lámparas
liberty. ¡Después de un po' me percato que las parejas son todo formados por
chicos del mismo sexo y aquí yo y Renata somos los irregulares! ¡En efecto cuando nos arriesgamos
a bailar en pista yo y ella uno frente a la otra llegan allí ciertos empujones!
Aquí muchos chicos del mismo sexo se ven girar mano en la mano. En Italia no vi
nunca de ello, probablemente no porque no hay pero porque se avergüenzan de
hacerse ver. Tal como hay muchas parejas mixtas blancas y negras o amarillas y
blancas. En todo caso los estroncios también hay aquí, porque una tarde en una
tienda de embutidos el hombrecito que nos sirve, visto Renata y Vanna y
entendido que somos italianos, se mete dos albóndigas sobre los senos y empieza
hacer el lelo. Salimos muy cabreados dándole del labriego y nos querrá toda la
tarde al ritmo de Sticky finger para eliminar la rabia.
La canción del momento es Brown sugar del Rolling
que aquí es un mito y de que todos los chicos conocen de memoria los textos y
las músicas. Y' con nosotros un chico negro de color que es
admirado por como bailamos bien: ¡dos venecianas y un milanés que saltan como
grillos sobre las pistas de baile de la Venecia del Norte!
El dinero es pochini y entonces creemos ganarnos
alguna lira yéndole al Vondel park a vender ¡collares de bayas! Son bonitas a
verse pero duran poco, los clientes vuelven atrás a protestar y tenemos un
bonito darnos que hacer a calmarlos y spiegar ustedes que las bayas no son
rubíes!.. Yo dibujo tarjetas postales abstractas y con estupor veo
que me la compran enseguida. ¡Junto a nosotros de los obreros que trabajan en
las excavaciones de la ciudad venden trozos de arcilla y cerámica que a su dir
son antiguos!
Una cosa que se asombra es la simpatía que obreros y
la gente del sitio nos reservan, un heladero Pasa con su bicicleta nos mira
sonríe y nos dice - be happy! -.
Un día vamos a una iglesia desconsagrada dónde hay
quién ruega y quién lee tumbado sobre alfombras a lo largo de los altares y
quién toca la flauta y dos chicas muy bonitas que ofrecen de té a la entrada a
los visitadores.
Una tarde por fin vamos a ver el Paraíso que es el local
más famoso para los jóvenes. Fuera hay chinos con los cuchillos y tira así feo
aire nos alejamos rápidamente y vamos en un otro apuesto el Melkwek, creo se
escriba así. Aquí también encontramos un chico todo pintado en cara que toca
una trompeta. Le pregunto yo en un francés padano Excusez moi
este que vous savez quest que ello este de ca"? Todos se echan a reír y yo
me seco muchísimo, pero mientras tanto la tensión es acabada. Entramos. Hay un gran salón
con una fuente en medio. Alfombras enormes contienen
decenas de jóvenes fumados. Nosotros n'è uno que sigue siempre haciendo los mismos dos acuerdos con
la guitarra por todo el tiempo que quedamos; una chica tiene un gran anillo a
la nariz. Yo me siento a malestar y añoro de no haber ido a otro local que he
visto pasando a lo largo del canal. Se llamó: "Los bon
marriage los vin et los fromage."
Al interior del Melkwek en todo caso hubieron varias
salas entre los que una sala por conciertos en directo, un bar vegetariano y
otro que ahora no recuerdo. La semana pasa de prisa y visitados los museos
imperdibles y hecha alguna compra repartimos para volver a Italia. ¡Os digo
enseguida que en este viaje de vuelta pagaremos toda la suerte tenida en la ida
y con los intereses!
Partimos de Amsterdam en autostop la mañana pronto
directa hacia Bélgica, El tiempo es gris y los pasos están aburridos. Bélgica
no nos dice nada. Recuerdo una noche pasada sobre de camión con la radio
encendida que bajó fuera hacia París y luego el cansacio la tarde de la gran
ciudad con poco dinero en el bolsillo y mucha gana de volver pronto a casa. He
aquí que llega un Alpino coupée azul, un señor gentil se para y nos pregunta
dónde nosotros somos dirigidos. Explicamos nuestra meta y le nos dice si venís
os hago ver París y os puedo hospedar mañana esta tarde a mi casa y luego os
acompaño sobre la calle. Decidimos aceptar y vamos: la buena estrella sigue
iluminando nuestro camino. Este señor de que no recuerdo el nombre es un
psicólogo y ha sido adjunto de Piaget al Sorbona. Ha viajado hasta en autostop
de joven en Rusia cuando nadie lo hizo y por este nos ha tomado en simpatía y
nos ha invitado de él. Cansado de enseñar psicología a un alguno apunto su vida
ha dejado la carrera universitaria y ha iniciado a trabajar como psicólogo por
la industria haciendo un montón de dinero: al momento trabajó por el Chrysler
France donde dirigió el despacho Búsquedas de mercado. Usted fue tan puede
permitir una villa fabulosa a las puertas de París. Un cuadrado sobre de un
único plan en medio a un gran prado con cuatro entradas uno por cada lato,con
mucho de ovejas y pequeño taller por los trabajos. Y un piano junto a la
chimenea dónde enseguida yo me he clasificado antes de cualquier cortesía. ¡Ha
quedado muy golpeado de mi personalidad y me ha predicho tal vez grandes cosas
si llegaran y cuando!
Durante la tarde, hecho una rápida vuelta por la
gran capital francesa, nos lleva a hacer una sauna.
Yo siento mis gafas que
se ponen candentes y así mi cadenita. . ¡Entre duchas frías y fumas hirvientes
nos cogemos todos un gran resfriado! Llega tarde y preparamos la cena. Para cocinar el
jugo de tomate yo Renata usamos la cocina de la Caravana: la olla de vidrio
estalla y echa por todas partes tomate
La mañana nos acompaña sobre la calle por Lione y
allí inicia la parte del viaje agradable. Le llegamos a Grenoble y hace oscuro.
Se pone el problema si pararnos a dormir o continuar. Intentamos ir adelante.
No hemos calculado un pequeño detalle: Y' el catorce de julio fiesta nacional
francesa: ¡no encuentres tampoco un francés sobrio al Eliseo!
Así el alto que hacemos de Grenoble para llevarnos
hacia la Costa Azul nos lleva fuera calle, sale del estatal y baja a un charco
donde hay una fiesta popular. Allí todos ya le son a d alta gradación alcoolica
y como ven llegar el amigo con dos rojas empiezan a gritar fuera a las chicas,
fuera las italianas y a empujar acá el coche en y allá que semejó de ser a la
Luna Park.
Yo tengo que buscar de tener calmo Renata que
amenaza de muerte el conductor si no se lleva enseguida allí de mientras Vanna
quiere irle a la Policía.
Más diplomáticamente hago presente al pirla que nos
ha hincado en este lío que su máquina está yendo en trozos y que le conviene
partir lo más pronto posible. Cosa que hace por suerte y nos lleva atrás sobre
el Route Napoleon y nos deja a un bar. ¿Allí bebemos una cerveza y nos
relajamos un po' cuándo llegan italianos emigrados y nos dicen italianos?
¡Ahora vosotros pasáis con nosotros la noche a cantar a las canciones de Rita
Pavo real y Gianni Morandi! Yo le explico que estamos
cansados, que salimos de situaciones de tensión y no es el caso, que somos
autostopistas en viaje y hago para salir. Entonces aquel se mete sobre la
puerta del bar con los dos brazos abiertos y perentorios nos dice vosotros de
aquí no iréis. Renata
que no soporta el autoritarismo lo empuja, lo echa al suelo y sale. Yo y Vanna
detrás. Aquel se alza y naturalmente si la coge conmigo que tengo una mochila
inmensa y no puedo tampoco casi estar en vilo. La escena es cómica para no
decir a trágica. Por suerte el propietario del bar que no quiere problemas en
el local sale lo para y nos dice de alejarnos lo más pronto posible. Vamos
andando sin más ánimo de hacer dedo y sin saber dónde buscar que dormir.
¿Estamos sobre la calle justa? Y entonces continuaremos a
pies. Quince kilómetros a pies por la noche con los perros que nos ladraron
contra en la noche a cada casa, con un cuchillo en una mano, de aquellos para
hacer los bocadillos y una piedra en la otra porque una máquina partida por el
lago está buscándonos y así cuando los vemos llegar echamos al suelo y estamos
callados y firmes hasta que van. Al fin llegamos a un gran prado., es alba, echamos
al suelo y dormimos un sueño reparador.
Cuando nos despertamos
partimos de nuevo a pies, llegamos en pequeño país nos alimentamos y de nuevo
hacia Niza sobre de un Renault.
A Niza decidimos coger
un tren y vamos a Cables d Pizarra, Liguria, dónde son mis padres.
El viaje es acabado:
todo es bien aquellos que acaba bien.
P:S: Terminado de
escribir el cuento me he dicho: ¿tal vez si sobre internet por un motor de
búsqueda puedo encontrar noticias sobre Van Lennep? Así he hecho y he
descubierto que ha vencido las 24 horas de Usted Mans por bien dos veces. La
primera en el 71 justo el año de mi viaje, sobre Porsche 917 en pareja con
Marko y Usted segunda en el' 76 sobre Porsche 936 en pareja con Ickx. ¡También ha corrido en
fórmula uno sobre Williams! ¡Y yo que entendí fosos un
piloto de rallies! Fueron prototipos deporte competiciones de durata,12 24
horas 1000 km: Los mans, Daytona Nurburgring, mil km etcétera
Me he bebido un
aguardiente y me he dicho: todo es bien aquellos que acaba bien.
V